Biografía
En mi infancia fui un niño obediente y tranquilo, que no daba especiales problemas a mis familiares ni a mis profesores. Ser consciente y ser responsable.
Mis padres nos educaron, a mí y a mis dos hermanos, en buenos valores y principios, y si en algo, entre otras cosas, acertaron, fue en darme una Educación católica en una escuela de Barcelona. Por eso a ellos y a mis maestros les doy las Gracias, pues no es tarea baladí; nadie tiene un manual sobre cómo sacar adelante a un niño, a un alumno. Lo hicieron lo mejor que pudieron en sus circunstancias. Por ello, la lealtad y la fidelidad hacia quienes confían en mí han de ser correspondidas con Gratitud, un valor lleno de sencillez y magnanimidad al mismo tiempo.
Me considero una persona especialmente sensible. Desde niño lo fui. Mucho. A menudo me gustaba pensar sobre temas que pudieran ser intrascendentes o de poca importancia para los demás niños, como el misterio de la Vida, el Universo y la Existencia.
Me gustaba la Música, y de ahí que empezase a tocar la guitarra, más de manera autodidacta. El Sonido, el Camino, que me ha traído hasta el Gong. Quién me lo hubiera dicho. Ese misterio de la Vida.
Durante mi adolescencia y mi juventud, mi propósito era cumplir con mis obligaciones como persona y como estudiante, acabando aquello que me propusiera. Costase lo que costase. Hoy soy licenciado en Humanidades y diplomado en Magisterio. Ya lo veis: auténticos Studia Humanitatis. Espíritu y Humanidad. ¿Casualidad o causalidad?
Mi reflexión al respecto es que la Vida no ha de ser especial sacrificio, sino Constancia. ¿Por qué sufrir? La Felicidad es nuestro principal Derecho de Nacimiento y Finalidad. Venimos a Prosperar. La Vida es un Regalo.
All things must pass, cantaba George Harrison. “Las cosas que pasan, tienen que pasar”. Sólo así se dan las Transformaciones en nuestro Ser. Las catarsis son necesarias.
En 2016 el Universo me envió un desafío; una dura situación inesperada que me llevó, una vez más, a reflexionar sobre mí mismo y sobre qué quería en mi Vida; a cómo aprender a quererme y a valorarme. No estaba sólo. También estaba mi hijo. Me dije: “Hasta aquí hemos llegado”. Fue entonces cuando Mis Oraciones me llevaron frontalmente a cerrar los ojos y a hacer Meditación, y, crucial, a cuestionar el sistema de Creencias, tan limitantes.
Empezaron a suceder Sincronicidades. Gracias. Gracias. Gracias. Y una frase de Buda se me apareció: “Ningún enemigo puede dañarte tanto como tus propios pensamientos”. Así he ido aprendiendo a no centrarme tanto en mi Mente y sí más en la Voz de Mi Alma.
Descubrí el Reiki de la mano de alguien que me ayudó más de lo que ella imagina: Yolanda Molero, de Cunit, y donde se seguía constatando que otros Caminos son posibles e incluso mejores.
Cuando echo la vista atrás me doy cuenta de Mi Misión. Siempre he procurado ayudar a otras personas. Nunca esperando recibir algo a cambio. Hoy trabajo con personas. Ayudo a personas. Principalmente a niños y a sus familias. Ayudo a mis compañeros. Y lo increíble: a personas que no conozco, pero que acuden a mí porque necesitan equilibrio; necesitan paz y bienestar, y, sobre todo, reencontrarse con su Alma y el Amor Propio. Muchos me llaman Maestro, cuando no saben que ellos también lo son. A Todos Ellos, Mi Gratitud Infinita.
A finales de 2018 viajo a Cadaqués (Gerona), acompañado de una persona-guía de Meditación y Diksha que me presenta a alguien sin la cual hoy yo no estaría escribiendo estas palabras: Emma Yáñez, Maestra de Yoga, Reiki y Gong, cuyo centro se llama Moksha. Emma es discípula del Gran Maestro de Gong y Kundalini Yoga Don Conreaux (y éste, a su vez, discípulo directo ni más ni menos que de Yogi Bhajan). Allí asisto a un evento personalizado que cambia mi Vida: un Baño de Gong. Un antes y un después. Una Liberación.
En lo sucesivo, meses después de este maravilloso encuentro, recibo dos Baños de Gong más, también de la mano de Emma, y donde percibo la Llamada del Gong, cargada de una energía envolvente y profunda. No es cualquier cosa. No es algo caprichoso. Sentí desde el Corazón que podía ayudar a familiares, compañeros y amigos.
Tomo una decisión y me pongo manos a la obra. En enero de 2019 entro en internet y, explorando, doy con la web del Maestro Vikrampal Singh (www.vikreative.es), al que escribo un correo para pedirle consejo sobre qué tipo de Gong adquirir para iniciarme. Así que en abril de 2019 recibo, no sin oposición de algunas personas, mi primer Gong, un Paiste sinfónico de 28”, y como no hay casualidades sino sincronicidades, veo que Vikrampal tiene programado para mayo de ese mismo año el inicio de un curso nuevo de El Camino del Gong en Barcelona y me matriculo.
Toda una Experiencia en que conozco a personas extraordinarias, sanas y muy humanas con las que a día de hoy mantengo contacto, Colaboración y Fraternidad. Aquí deseo contar una circunstancia especial, y es que este curso, en origen, estaba organizado para impartirse en la ciudad de Vic, lo cual me frenó para inscribirme, dado los gastos que me surgían. Pero el Universo se alió conmigo (también seguramente con el resto del equipo), dado que me llegó un correo de Vikrampal anunciando el cambio de localidad. Ahora la ubicación era en un punto mejor comunicado y accesible, ¡a escasos metros del lugar donde nací!
El curso consistió en la realización de cuatro módulos presenciales, finalizados en octubre, mas una tesis final de investigación, con trabajo de campo terapéutico, llevado a cabo por cada alumno. Es en este momento que empiezo a dar mis primeros Baños de Gong.
Mi tesis suponía un reto especial, pues no versaba en pacientes humanos, sino en un perro que presentaba una patología desde su nacimiento, y cuyos resultados fueron sumamente positivos.
Guiado y orientado siempre por Vikrampal, aprobé mi tesis y obtuve mi Título Certificado en abril de 2020.
